En fin,en ese corto fin de semana pude disfrutar de una tarde en busca de algún complemento, vestido o zapato que me quitara mi ansia consumista con el que nací y que he empezado a aprender a disminuir poco a poco (todo sea por la crisis, claro, jaja).Pues sí, fueron unos zapatos lo que elegí, como era de esperar, unos botines grises que al verlos pensé, estos, no miro mas, sé que no voy a ver otro que me guste tanto como este. Aunque tenian pinta de ser dolorosos, me los llevé.
Y sí, solo digo que no me equivoqué al pensar que dolian. Después de un mini botellon en mi mini y desordenada habitación, Almu, paula y yo nos enfundamos en nuestros abrigos negros y nos dirigimos hacia otra noche de sabado más..
pero sabiamos de sobra, que no seria un sabado como ningún otro, con zapatos puestos o descalzas, fue un sabado de esos que no se olvidan, por las cosas que dices o haces por la culpa de tantas copas... no sé..
fue como un sabado especial de esos que tenemos cada cierto tiempo que esperas volver a repetir..

casualidades que ivamos las dos de negro, y la verdad, adoro el negro, es un color que cunado lo vistes es elegante y que a la vez es fácil convinarlo, pues convina con todo.
Mirando revistas, escaparates o sólo gente joven que pasea por el centro, me doy cuenta que ha vuelto otra vez el negro puro, aunque creo que este color, nunca se fue de nuestros armarios, perdura años y años, ya sean tiempos difíciles como éste o no.







